Los fuegos han venido a enseñarnos varias lecciones.

Hoy, primero de Julio del 2011 el estado de Nuevo México se enfrenta a 7 fuegos enormes e incontables fuegos pequeños.  Desde la ciudad de Santa Fe, hay fuegos en todas direcciones, y uno de ellos está muy cerca, plenamente visible en la zona de ski.  El fuego de la ciudad de Los Álamos, cuya fama es “atómica” es el que está recibiendo la mayor atención.  El fuego más extenso en la historia del estado está devorando bosques al oeste y al norte de la ciudad.  Allí los laboratorios aún contienen desechos radioactivos desde que se creó la bomba atómica.  Algunos de los desechos han sido enterrados en el cañón cercano.  Todo esto se encuentra hoy bajo la amenaza de las llamas que pueden hacer desprender humos peligrosos y fatales para todos los habitantes de la zona y mas allá.  Por otra parte, el cercano pueblo de Santa Clara está rodeado por las llamas.  Ya se han perdido tierras sagradas de los indios.  Los pueblos indios de Cochiti y Tesuque también se encuentran bajo la amenaza del siniestro.  Se acerca el 4 de Julio, cuando muchos desconsiderados insistirán en prender petardos y fuegos artificiales para divertirse.  Los fuegos de la madre naturaleza han llegado a enseñarnos importantes lecciones.

Primera lección: Como vimos en el caso de Japón, la avaricia y la falta de respeto hacia la vida motivaron la construcción de reactores nucleares pegados a la costa, en áreas frecuentemente sacudidas por temblores y terremotos.  La avaricia y la falta de respeto hacia la vida motivaron la creación de los laboratorios de Los Álamos.  Todos somos vulnerables a los estragos que puede producir la radiación nuclear, sin importar casta, clase, ni situación económica.  La naturaleza, el gran espíritu de los indios, Dios, o el poder del universo nos está mostrando que el sacrificio de nuestros recursos naturales a favor de intereses creados por el hombre es un gran absurdo.

Segunda lección: Es hora de abandonar la idea de lo “nuclear.”  La energía solar es inofensiva, la energía del viento es inofensiva.  Muchos han descubierto otras energías, igualmente inofensivas, pero sus descubrimientos no han merecido la atención que atraería fondos en abundancia.  La energía nuclear produce enfermedades mortales, mutaciones, tierras sin fruto, y siempre aparecen recursos para fomentarla.

Tercera lección: Debemos aprender a deshacernos de lo que nos ata, como viejas maneras de pensar, puntos de vista “tradicionales.”  Estamos en el umbral de una nueva era.  Lo que funcionaba para algunos en el pasado tal vez ya no funciona en el presente y no funcionará en el futuro cercano.  Debemos prepararnos para ver mucho más que cientos de hectáreas consumidas por el fuego.  Mucho de lo que hoy amamos va a desaparecer.

Cuarta lección: Muchos vienen a vivir a Nuevo México porque aquí “no pasa nada.”  No tenemos ciclones, tornados, maremotos, ni inundaciones serias…  Solo tenemos fuegos que devoran bosques todos los años.  Nadie está fuera del alcance de la naturaleza, especialmente cuando la naturaleza es provocada y maltratada.  Los fuegos siempre han estado presentes aquí.  No en balde hay zonas llamadas “Llano Quemado,” “Quemazón,” etc.

He vivido en Santa Fe desde el 2006.  Amo este lugar, el estado de Nuevo México en su totalidad.  Todavía esta zona es el “oeste salvaje” en cierta forma.  Los establecimientos nucleares no tienen nada que hacer aquí.  No tienen nada que hacer en parte alguna.  Al menos aquí no tenemos reactores, pero tenemos “basureros tóxico-nucleares..

El planeta está sufriendo cambios.  Los desastres van a continuar y aumentarán en número y severidad.  Debemos prepararnos internamente para poder obrar externamente con compasión y con amor.

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